viernes, 27 de enero de 2012

El martes 31 quinario e del Santísimo Cristo de la Expiración. Para ella, la catequista de mi niñez, va esto.


Qué tienes tú mi Esperanza,

que agolpes de tu mirada,

las flores se van abriendo

para lanzarte sus pétalos

en cascadas desde el cielo.



Que tienes tú mi Esperanza,

que a golpes de tu mirada

de esa carita morena,

mi corazón se estremece

y se me quitan las penas de ver a tu hijo muriendo,

porque se que  está muriendo,

pero  es trigo que se siembra.



Que tienes tú mi Esperanza,

que a golpes de tu mirada

allá por Miguel Redondo

se disparan las saetas

de las resecas gargantas.



            Quién te plantó ese jardín

en el verde de tu manto,

con hojarascas de oro

y flores de fina seda,

¿no conocería el Paraíso

donde Dios a Adán pusiera?.



            ¡Oh dulce fuente de amor!,

hazme sentir tu dolor,

que a golpes de tu mirada

yo siempre contigo sea

hijo fiel de tu Señor.



No es preciso que te cante,

no es preciso que te alabe,

que a golpes de tu mirada

mejor choquera, no cabe.

Esperanza coronada.

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