martes, 24 de enero de 2012


2 DE FEBRERO
FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
"FIESTA DE LA CANDELARIA"


LECTURA DEL DÍA (LUCAS 2,22-40)

"Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones". Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver a Mesías del Señor. Impulsado por el espíritu, fue al templo. cuando estraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel". Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten, será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma". Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba  del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galila, a su casa de Nazaret. el niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba".

REFLEXIÓN

Cuando el niño Jesús es llevado al templo se cumple con un precepto religioso y, a la vez, se da cumplimiento a las profecías. Su encuentro con Simeón y Ana ratifica que ha existido en Israel una generación de personas que han esperado la llegada del Mesías. Hay pues algunos, como este hombre y esta mujer, que sienten que se ha cumplido la promesa de Dios.
Lo que queda de esta reflexión es que Jesús en contacto con gente no poderosa, sino empobrecida: con ancianos, en este caso. Con estos pobres va a compartir él su vida, desde su nacimiento, en diferentes espacios, incluyendo el templo mismo. Aquí, también, va a estar la clave de su evangelio. Cuando Simeón habla a Dios es como si lo hiciera todo el pueblo: él es la voz de todos los que habían vivido en torno a esa promesa. Y se alegran porque podrán morir en paz, ya que Jesús aparece en medio de su pueblo, lo cual se convierte en toda una confesión de fe. Y cuando se dirige a los padres de Jesús, es como si resumiera lo que él va a hacer a lo largo de su vida y lo que representará su proyecto enfrentado al Imperio romano.
En la comunidad debe quedar aclarado que el proyecto de Jesús exige pronunciarse frente a la realidad, que por ser una realidad conflictiva obliga a tomar posición, a optar por la justicia o contra la justicia. entonces, no es que Jesús haya hecho a buenos y a malos, ni que venga a tumbar ni a levantar a un grupo en especial; sino que es su presencia la que " es signo de  contradicción" y "causa de división", en cuanto que al obligar a pronunciarse ante él, pone de manifiesto la bondad o maldad de cada quien.

Tomás García Torres


1 comentario:

  1. Queda poco para la fiesta de la Presentación del Señor (la Candelaria) yo estaré predicando el quinario al Santísimo Cristo de la Expiración, para un cofrade, toda una gozada.

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